Yo me hubiera enamorado de Marcos. Claramente. Lo pensé desde el primer momento. La historia era de tres, claramente, y al principio sin Jaime no podía haber Marcos; pero yo me hubiera enamorado de éste último. Porque sí, porque lo sé, porque algo me lo dice; porque sólo leer su nombre ya me entró un cosquilleo; y porque es guapísimo, porque es un arcángel, y él sí tiene talento, más que nadie; él es uno de los grandes, él me supera, los supera a todos; por eso, precisamente por eso lo sé, porque no podría no haberme enamorado de él. En cambio, va la tonta de Jose y se enamora de Jaime, ¡de Jaime!, Jaimeunpocogordo, y sí, también Jaimepollaacojonante, pero eso no quita que sea también Jaimeunpocogordo. Jaimeunpocogordo y Jaimeengreído, y Jaimepocotalento, y Jaimecruel, Jaimementiroso y, lo peor de todo: Jaimepocacosa. Yo jamás, jamás me hubiera enamorado de alguien como él, por muy buen amante que fuera; y más teniendo también a Marcos, que lo tiene todo, pese a sus carencias, porque Marcos lo tiene todo menos las ganas de vivir pero, ¿y qué?, los genios siempre se suicidan, el arte es suicida, el amor y el sexo también lo son; yo hubiera permanecido a su lado, y Jaime que se joda, Marcos lo tiene todo: el arte, el arte es de Marcos, arte no puede ser nada más que Marcos. El mundo es Marcos y sin embargo, la tonta de Jose se va, y mira que él se lo pide, no te vayas Jose, pero ella que ni caso, y se va, y él le suplica mil y una veces, Jose no me dejes solo, pero nada. Ella se va y yo nunca lo hubiera hecho, no, porque ahora Marcos está muerto, y ya no hay arte, el arte ya no existe porque Marcos no existe y el arte sin Marcos no es arte. Y he llorado tanto, tanto que parecía increíble, y he llorado a Marcos, mucho, mucho rato, y no he llorado al Marcos de Jose, no he llorado siendo ella, sino siendo yo misma, yo llorando al lado del cadáver de Marcos, yo besándolo y llorando su muerte, yo siendo la única en el mundo que lo lloraba. Y maldigo a Jose, la maldigo mil y una veces, porque le dejó solo, le dejó por Jaime, le dejó por un hombre que no tenía talento y sólo se lo arrebataba a ella; y dejó a Marcos morirse, suicidarse, acabarse, dejar de existir. La maldigo y entre lágrimas, de pronto, la entiendo. Porque yo hubiese hecho lo mismo que ella; me hubiera enamorado de Jaime y hubiera traicionado a Marcos igual que ella, y me hubiera marchado igual que ella, y hubiera dejado a Marcos morir de la misma forma. Lo hubiera hecho igual de mal, hubiera sufrido lo mismo, hubiera echado todo a perder de la misma forma.
¿Por qué somos así? ¿Por qué no apostamos todos por Marcos desde el principio?